miércoles, 1 de octubre de 2014

EL PLATERESCO. LA ARQUITECTURA DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL DE LOS DOS PRIMEROS TERCIOS DEL SIGLO XVI. Características, arquitectos y edificios.

La arquitectura renacentista se introduce en España a finales del siglo XV como fruto de los contactos comerciales, políticos y militares entre la península ibérica e Italia en estos años. Sabemos de algunos artistas españoles que viajaron a Italia atraídos por el ambiente cultural y de italianos que lo hicieron a España como forma de ganar como clientes a los monarcas unificadores (Reyes Católicos y, sobre todo, Carlos I) y a la aristocracia española (los Mendoza), receptiva ante las formas italianas porque usan este estilo importado como medio de distinguirse y afirmar su prestigio. La Iglesia, sin embargo, tradicional mecenas de la arquitectura se mostrará reticente ante el modelo clásico-pagano del Renacimiento, lo que influirá en que el lenguaje gótico y mudéjar siga presente a lo largo de la primera mitad del siglo XVI. El resultado es un estilo híbrido y exclusivo que recibe el nombre de Plateresco.

La política exterior de los Reyes Católicos. Europa en 1512.



La arquitectura española renacentista evolucionará distinguiéndose tres etapas que aproximadamente corresponden a los tres tercios del siglo XVI.

- Plateresco propiamente dicho. Últimos años del siglo XV y  primer tercio del  XVI.

Plateresco purista. Segundo tercio del siglo XVI.

HerrerianoTercer tercio del siglo XVI.

En este artículo y en la siguiente presentación sólo vamos a tratar de las dos primeras etapas habiendo dejado la tercera para otros artículos.



Plateresco. Hasta los años 30 del siglo XVI.

En un principio el Renacimiento se introduce por obras de artistas italianos o españoles que provienen de Italia y por la importación de  patios enteros de mármol labrados en Italia que se instalaron en castillos como el de La Calahorra para el Marqués de Cenete en Guadix (Granada).

Patio del castillo de La Calahorra, Guadix (1509.1512).




Lorenzo Vázquez levantará en 1491 la fachada del colegio de Santa Cruz de Valladolid, primera obra de carácter renacentista en la península, en la que se trasplanta directamente elementos del renacimiento italiano como el almohadillado, las pilastras clásicas, el frontón decorativo de la ventana o la estructura arco de medio punto-dintel-pilastra.  Este arquitecto se había educado en el Quattrocento florentino y cuando regresó a España aplicó las novedades aprendidas allí en una serie de edificios sufragados por la poderosa familia de  los Mendoza. El palacio de Cogolludo para la misma casa nobiliaria en 1495 sigue sorprendiendo por el lenguaje tan purista italiano.

Fachada del Colegio de Santa Cruz de Valladolid. Lorenzo Vázquez.



El impulso italianista se frena un tanto a partir del segundo decenio del siglo XVI. El nuevo lenguaje desde entonces es más ornamental y las fachadas se acolmatan de relieves escultóricos. La opulencia del gótico isabelino y la mentalidad minuciosa mudéjar se hermanan con la abundantísima decoración renacentista importada de grutescos, candelieri, bucráneos, medallones, balaustre, capiteles corintios, hornacinas aveneradas, cornucopias, hojas de acanto, jarrones... El resultado son obras repletas de detalles decorativos como  la tarea de repujado de un orfebre platero, de ahí, el nombre que recibe de estilo plateresco. La ornamentación plateresca se desborda por los muros delas fachadas o trepa como hiedra por las columnas y pilastras.

Decoración plateresca con grutescos y candelieri. Detalle de San Esteban  de Salamanca.




En esta época, el centro más representativo es Salamanca, donde encontramos algunas de las joyas del plateresco como la fachada de la Universidad (hacia 1525) y la iglesia de San Esteban de Juan de Álava. Pero no es el único centro también encontramos obras en Santiago de Compostela (Hospital de E. Egas)Toledo (Hospital de la Santa Cruz de E. Egas), Burgos (Escalera Dorada de la catedral de D. de Siloe), Sevilla(Ayuntamiento por D. de Riaño) y, en general, en todas las ciudades de Castilla. Como podemos ver por los ejemplos citados la arquitectura civil tuvo tanta importancia o más que la religiosa.

Fachada de la Universidad de Salamanca de autor anónimo.




El plateresco purista. El segundo tercio del siglo XVI.

En esta etapa lo minucioso pierde fuerza, apostando los arquitectos por formas renacentistas italianas más reconocibles y de mayor tamaño. La monarquía de Carlos I impulsa numerosas construcciones que reflejen su poder.
Rodrigo Gil de Hontañón trabaja entre Salamanca (palacio de Monterrey), Segovia y Alcalá de Henares, donde realizará su obra maestra, la espléndida fachada de la Universidad. El adorno retrocede y sólo subraya las líneas arquitectónicas, que se muestran ya puramente clásicas (columnas y frontones). Seña de identidad de su obra es el último piso con galería de ventanas enmarcadas por balaustres.

Rodrigo Gil de Hontañón. Fachada de la Universidad de Alcalá de Henares.




En Toledo trabaja Alonso de Covarrubias, nombrado por Carlos I en 1537 arquitecto real de las obra de la ciudad, entre las que se encuentran el Alcázar de Toledo, el Hospital del Tavera y la puerta de Bisagra. Los tres edificios son claves para entender el estilo de los Austrias. El primero constituye el primer ejemplo  de palacio con torres en esquina remadas con chapitel y amplísimo patio. El segundo es el ejemplo de edificio con dos patios con porche porticado de unión que también dejará repercusiones en la arquitectura de la primera mitad del siglo XVII. El tercero es una puerta conmemorativa monumental donde sobre todo destaca el imponente escudo del águila imperial bicéfala del emperador Carlos V. El estilo es purista.

Patio del Alcázar de Toledo. Alonso de Covarrubias.



Granada es una de las ciudades más importantes del renacimiento. En la misma Alhambra se erige el palacio de Carlos V, obra de Pedro Machuca, que es de lo más clásico que puede encontrarse fuera de Italia. Se comenzó en 1527 y se paralizaron las obras en 1568, quedando sin levantar  el tercer piso, que se diseñó. Su planta con patio circular inscrito en un cuadrado es original dentro del Renacimiento. Externamente su fachada está decorada con sillares almohadillados, óculos, columnas y pilastras de orden toscano, jónico y corintio. En su puerta de acceso podemos ver el empleo manierista de las columnas duplicadas y del motivo serliano a modo de Giulio Romano en el palacio del Té de Mantua. El patio es de decoración muy simple y armónica, recordando la obra de Bramante.

Entrada al palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada. Pedro Machuca.




Diego de Siloe continúa las obras góticas iniciadas por Enrique Egás de la catedral de Granada en 1528. Crea un  espacio muy luminoso, con pilares clásicos que  levantan a gran altura bóvedas estrelladas. La monumental capilla mayor estaba concebida como mausoleo imperial con rotonda cubierta con cúpula y con girola a su alrededor. No duda en usar recursos manieristas como colocar para sobreelevar los pilares un trozo de entablamento de escala gigante. Esta catedral se convirtió en un prototipo para la región (Málaga y Guadix) y para América (Guadalajara, Méjico). Andrés de Vandelvira continua la obra de Siloe en la catedral de Jaén y en las construcciones religiosas y palaciegas de Úbeda y Baeza.

Catedral de Granada. Diego de Siloe. Al fondo la capilla mayor concebida como capilla funeraria para el emperador.  




Monumentalidad y uso sin reglas de los elementos clásicos van a preconizar la siguiente etapa y su principal obra, el monasterio-palacio de El Escorial.

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