viernes, 26 de septiembre de 2014

LA ESCULTURA BARROCA ITALIANA Y ESPAÑOLA DEL SIGLO XVII. CARACTERÍSTICAS COMPARADAS DE LAS OBRAS DE GIAN LORENZO BERNINI (1598-1680) Y DE GREGORIO FERNÁNDEZ.(1575-1636).


En este artículo vamos a comparar la obra de los que sin duda fueron los escultores más influyentes del Barroco, Gian Lorenzo Bernini y Gregorio Fernández.  Fundamentalmente les une un espíritu místico y un afán por expresar a través de sus imágenes su vitalidad. No buscan como objetivo principal, como hacía el Renacimiento, plasmar la belleza o el equilibrio sereno , sino crear situaciones dramáticas que conmuevan al espectador para que no se sienta indiferente ante sus obras.

Contextos geográfico-urbanos y repercusión internacional.

Los dos escultores pertenecen a dos mundos distintos:
­- Bernini trabajará la mayor parte de su vida en la cosmopolita Roma del siglo XVII. Allí muy pronto entrará en el círculo del papado, sus principales mecenas, junto con la aristocracia romana. Pero también viajará a la hegemónica Francia, donde Luis XIII y luego Luis XIV, le ofrecerán atractivos encargos. Al realizar sus obras en  el lugar principal del cristianismo y luego en el influyente París, conseguirá que su obra tenga una repercusión internacional.
-Gregorio Fernández, en cambio, apenas saldrá de Valladolid, una ciudad que durante los primeros años del siglo XVII fue la capital del Imperio Español. Su trabajo es para la monarquía de Felipe III y Felipe IV, para el duque de Lerma y otros aristócratas castellanos, pero sobre todo, para la “España monástica”: cofradías, y congregaciones religiosas como los carmelitas, los jesuitas y los franciscanos. Su repercusión, por tanto, queda relegada al ámbito español e hispanoamericano.

Formación e influencias de artistas anteriores.
-Bernini tiene la oportunidad de conocer de primera mano la obra de Miguel Ángel, que le dejará huella en el modelo humano, el movimiento interno de sus figuras y en la concepción de que la labor del escultor y del arquitecto debe ser simbiótica (capilla del sepulcro de los Médicis).


Otro escultor tan influyente para él como Miguel Ángel, es Giovanni Bologna , sobre todo es clave para entender sus obras de juventud, que es su inspiración en los temas mitológicos. La colección de escultura grecorromana que posee el Papa en el Vaticano, con el Laoconte en primer término, fue otra escuela en donde recoger ideas.



- Gregorio Fernández. También se reconoce deudor de Miguel Ángel y de Bologna,


pero además incorpora la tradición de imaginería hispana del siglo anterior. Admira a los escultores como Juan de Juni (Santo Entierro) 


y Diego de Siloe (Cristo atado a la columna), que mejor han expresado el dramatismo en sus figuras.


Materiales y forma de trabajarlos.

-Bernini. Es fiel a la tradición clásica e italiana de utilizar exclusivamente el mármol y el bronce. Aunque lo hace de una manera muy peculiar, jugando con el cromatismo de los materiales. No es extraño encontrarnos con imágenes con mármoles de distintos colores o con distinto acabado para generar efectos cromáticos, de texturas o de calidades. El bronce también lo bruñe para obtener dos colores contrastados del mismo. Los dos materiales pueden aparecer en el mismo conjunto escultórico y con ellos es capaz de materializar elementos etéreos que otros escultores anteriores no se atrevieron como las nubes o los rayos de luz.
- Gregorio Fernández. trabaja la madera, fundamentalmente de pino, a la que luego policroma personalmente. El color es tan acertado que acentúa el realismo y el patetismo de sus figuras. En el policromado hay dos aspectos diferentes. La coloración de las carnes, el encarnado, que se realiza en colores mates dando color cerúleo a los cadáveres o tumefacto a los golpes… y el estofado, que consiste en cubrir primero la superficie de los ropajes con láminas de oro para después pintar encima; finalmente se rasca para dejar relucir el oro en bordados de filigrana, confiriendo luminosidad y lujo a la figura. Para conseguir efectos más contundentes y expresivos también introduce materiales no escultóricos como mantos de tela, cuerdas, coronas de espina, pelo natural, joyas, dientes de marfil, corcho para resaltar las heridas sucias e incluso uñas hechas con asta.

Temática.

Ambos, como hombres religiosos y de su época, pusieron gran empeño en representar los temas religiosos que les exigían sus mecenas de la Iglesia. Estos temas son claramente contrarreformistas, es decir, imágenes u escenas hechas con la intención propagandística de conmover al cristiano o al que contempla. la obra. Sin embargo,
- Bernini también abordó el género mitológico y el del retrato, tanto en su faceta de retrato áulico como de retrato funerario. Cuestión aparte es su producción de esculturas fuentes con la que decoró muchas plazas de Roma.
- Gregorio Fernández sólo tratará el género religioso. En concreto se especializa en temas de la pasión de Cristo donde pretende mostrar el lado humano de Cristo como ser doliente y mortal (Cristos en la cruz, Cristos yacentes, Cristos torturados) , de la virgen como intercesora de los hombres ante Dios (primer modelo de la Inmaculada Concepción, la Dolorosa, la Piedad), y de la vida de los santos y sus martirios ejemplos que han de servir de guía a los cristianos. (primero en representar a Santa Teresa o San Ignacio de Loyola).

Sus modelos humanos. Tratamiento de la anatomía, del rostro y de los paños.

- Para Bernini la pasión de la escena debe acentuarse en los rostros y en el cuerpo. Su rostro ha de mostrar el “pathos” helenístico, es decir, la pasión, el dolor, el gozo, la pena, la esperanza… los sentimientos. El cuerpo debe acompañar con movimiento estos sentimientos. Muy importante precisamente para crear esta sensación es el uso de paños de bruscos pliegues que provocan juegos visuales de claroscuros.
- Gregorio Fernández anhela representar cuerpos bellos, de anatomías perfectas. Sus desnudos de Cristo son excepcionales, pero su belleza se contrarresta con los impactantes estigmas de la pasión: llagas abiertas, cuerpo tumefactazo por los golpes, sangre coagulada. Los rostros expresan dolor sincero y sufrimiento. También juega con unos paños muy acartonados para acentuar el mensaje con luces y sombras.

Marco escenográfico.
-Bernini es un escultor muy preocupado por el efecto teatral, que ya se apuntaba desde el manierismo. Crea un escenario altar donde se combina la arquitectura, la escultura y el teatro a través de la luz. La iluminación selecciona aquello que más interesa al artista.


- Gregorio Fernández también da importancia al lugar donde se instalan sus obras, pero cuando lo hace para una capilla busca una impresión intimista, individual, no con la grandilocuente puesta en escena de Bernini, sino una figura solitaria de un cadáver apenas entrevisto hasta el último momento. Frente a esta forma de representar también es capaz de crear grandes retablos narrativos. Sin embargo, el verdadero escenario está en la calle, donde son exhibidos sus pasos procesionales. Allí la masa popular participa en el drama conmoviéndose y exteriorizando de una forma exaltada el sentimiento religioso ante el paso de sus imágenes.


Otros rasgos artísticos barrocos.
- Movimiento. En la obra de Bernini las figuras se mueven buscando diferentes visiones, como ya era común en Italia desde que Miguel Ángel indaga sobre el retorcimiento y la línea serpentinata. Tal vez el movimiento es más intenso, es más pleno, y se acentúe al utilizar ropajes agitados y ondulantes.
A Gregorio Fernández no le interesa tanto el movimiento, salvo el que genera al retorcerse la propia figura sobre sí misma o la actitud grandilocuente de algunas de sus vírgenes y sayones de los pasos procesionales.
- Composición. En Bernini y Fernández predominan las composiciones abiertas de líneas diagonales o en aspa tan propias también de la pintura barroca.

Hasta aquí la comparación de estos dos genios de la escultura del Barroco, en otros artículos ya habrá tiempo de reflexionar sobre sus obras

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