martes, 30 de septiembre de 2014

ERIC FISCHL (1). PINTOR NORTEAMERICANO DE LA POSTMODERNIDAD. DE INFANTE TERRIBLE EN LOS AÑOS 80 A PINTOR CONSAGRADO EN EL SIGLO XXI. CARACTERÍSTICAS ICONOGRÁFICAS Y TÉCNICAS.

Eric Fischl es uno de los artistas estadounidenses que surgieron con más fuerza  a finales de los 70 y durante la década de los 80 encabezando un movimiento postmoderno de retorno a la representación figurativa. Su estilo  fue clasificado en el neoexpresionismo y en el  "bad painting", nombre otorgado por la crítica artística Marcia Tucker que despreciaba la intromisión de esta pintura más "tradicional" cuando en el país triunfaba el arte conceptual y el minimalismo. Hoy sigue en la brecha y es un pintor y un escultor consagrado en el mercado americano e internacional, en cambio muchos de los que partieron con él en la abstracción y el minimalismo ya han sido olvidados.

Es difícil resumir cuarenta años de creación en un artículo del blog. Mi intención inicial era dedicarle sólo un artículo, pero habiendo aprendido tanto de su obra y comprobando que existía un vacío grande de este artista en páginas en español he decidido sacar una segunda parte.

En este primer artículo trataré de sus orígenes como pintor y de como se labró un estilo muy definido a partir de los 90, que hace que le incluya en ese cajón de sastre que es el término postmodernidad. En un segundo artículo profundizaré en las influencias artísticas en las que bebe su obra y trataré con un cierto detenimiento la faceta escultórica, a mi juicio aún tan destacable como la pictórica.

Eric Fischl a mediados de los 80.




  • Ficha técnica.
Eric Fischl (1948, Nueva York)
Estilo: Postmodernismo. Neoexpresionismo americano o bad painting.
Técnica. Pintor al óleo y a la acuarela, fotógrafo, dibujante y escultor.
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Juventud y formación. Los años 80.

Pasó su infancia y juventud entre los suburbios de Long Island (Nueva York) y Phoenix (Arizona). En su familia se aparentaba una felicidad exterior, mientras  internamente vivía su propio drama. Una madre con depresión, alcohólica, hermosa, una creativa frustrada, sujeta a ataques de ira épica en la que culpaba a sus hijos y esposo. Después de amenazar durante años con quitarse la vida, finalmente tuvo éxito, estrellando su coche contra un árbol.

Tras iniciar sus primeros estudios artísticos en Phoenix, se trasladó a Los Ángeles para seguir cursando (1970-1972) en el California Institute of the Arts de Valencia, justo uno de los centros más vanguardistas por aquellos y por estos años. En aquellos tiempos se ponía especial énfasis en que el arte contemporáneo debía fluir espontáneo, sin ataduras con el pasado y siempre original. También le enseñaron que lo de menos para un artista era la técnica pictórica y el conocimiento de la historia de la pintura. En las entrevistas que concede Fischl suele quejarse de su "deformación" en este centro donde no aprendió los recursos técnicos necesarios para cualquier pintor. De esos años quedan  sus primeras obras cercanas a la abstracción de la década de los 70, pero de las que no hemos podido localizar ni una fotografía siquiera en la  web oficial del  pintor.

California Institute of the Arts sigue hoy en día una enseñanza muy parecida.




Sin embargo, algo bueno tuvo que tener su paso por el centro: le dotó de una actitud inconformista e irreverente que le llevó a cuestionar no sólo a la sociedad que le rodeaba, sino también a lo mismo que estaba estudiando. Creo que también fomentó en él un deseo de experimentación y de curiosidad constante que le acercó a otros medios expresivos a lo largo de su vida como la fotografía, el cine y, más recientemente, la informática y el photoshop.

La figuración llegó a Fischl a finales de los 70 como una liberación, como aquél que lleva tiempo atado y logra liberarse de las ligaduras que le aprietan. Tenía necesidad de expresar sus sentimientos de una forma directa y descarnada, que no podía hacer por medio del minimalismo o la abstracción. La pintura realista será para él una terapia a través de la cual desvelar sus traumas, desmontar la hipocresía que le había amordazado durante su adolescencia y juventud. El secreto y la vergüenza sobre sus relaciones familiares se tradujeron en las desconcertantes pinturas de Fischl sobre una familia de nombre imaginario que el llamaba “los Fishers” (muy cercano al suyo). En ellas brotaron historias miserables y perversas, psicosexuales, ambientadas en una vivienda unifamiliar cualquiera de los suburbios burgueses de cualquier ciudad.

Arriba. Sleepwalker (1979) . Un adolescente masturbándose en una pequeña piscina de jardín. 
Debajo Bad Boy (1981). Una mujer desnuda ante un joven  (¿una escena de incesto?) que le está robando del bolso.




Con  Sleepwalker (1979) y Bad Boy (1981) descubre los tabúes y la falsedad que encubren  la sociedad americana. Asistimos a escenas escabrosas de alto contenido sexual como la de un chico masturbándose en una piscina de terraza o el exhibicionismo de una mujer adulta ante un joven que le roba disimuladamente en el bolso. El pintor golpea en el subconsciente del espectador. Pretende que se sienta incómodo, como un sucio "voyeur", contemplando intimidades ajenas;  pretende, en definitiva,  que se desasosiegue ante sus cuadros. En otras obras, aparentemente más festivas, se denuncia la vacuidad de la clase media americana de la que procede, con sus ambientes "felices" de suburbio y barbacoa (Barbacoa, 1982).



Estas obras le hicieron popular pero a su vez le sirvieron para que le colgaran el sambenito de pintor obsceno e incómodo.

Su estilo se define a finales de los 80 y se perfecciona en las siguientes décadas.

Desde mediados de los 80 volvió su mirada sobre los clásicos que nunca le enseñaron. Recorrió Europa y visitó sus museos, sacando provechosas lecciones, sobre todo, del Barroco. Desde los noventa tiene un estilo neto e inconfundible que podemos analizar desde el punto de vista temático y técnico.
  • Temática.
Ya hemos visto que desde el comienzo de su carrera se decantó por una pintura narrativa que afrontaba temas escabrosos de la sexualidad, pero también  sociales de la clase media norteamericana. Su objeto de estudio realmente es siempre el ser humano su cuerpo y su espíritu al desnudo. Sus cuadros siempre son historias expuestas como fotogramas de una película de la que nos hemos perdido el comienzo. Siempre nos sorprenden y nos hacen preguntar ¿Qué está sucediendo aquí?

The bed, the chair, the sitter, 1999.




Estos son sus subgéneros preferidos que serán recurrentes  a lo largo de  toda su carrera artística:
  1. Habitaciones interiores (dormitorios, cuartos de baños, comedor) donde los individuos  o las parejas deambulan, copulan o sufren en soledad. La única comunicación que existe es la sexual. Es gente "normal" que vive en espacios confortables, pero en una cotidianeidad deshumanizada. Con la madurez los cuadros de adolescentes "malos" y mujeres seductoras de la primera época dan paso a los "dramas contemporáneos" que captan el comportamiento de parejas de mediana edad. Los mejores ejemplos de esta segunda etapa serían los cuadros de la serie "The bed. the chair..." (1999-2001) o los de "Krefeld" (2002-2005). Para la última serie, el pintor organizó una sesión fotográfica durante tres días en la casa Esters en Krefeld (Alemania), una casa diseñada por Mies Van der Rohe que sirve de museo. Durante esos días obtuvo más de 2000 fotografías de una pareja de actores que convivieron actuando como si estuvieran en una ambiente doméstico normal. De estas fotografías seleccionó las imágenes que le sirvieron para componer en dos tandas (Krefeld Project y Redux) más de una veintena de cuadros.
Arriba. Dinning room, scene 2. Krefeld Project, 2003
Abajo. Bathroom, secen 4. Krefeld Redux, 2005




  1. Las playas multitudinarias donde la humanidad se exhibe sin pudor es otro de sus temas preferidos. Lo practicó en los 80 y de nuevo lo ha recuperado con gran fuerza desde el 2006-09 con dos nuevas series tituladas "Late Paradise" y "Recent Beach Scenes". La primera serie expuesta en 2007 fue adquirida por entera por un coleccionista privado que pagó sus buenos millones de dólares. En estos cuadros del 2000 el pintor ya domina el Photoshop y realiza digitalmente los collages antes de pasarlos al óleo.
Collage fotográfico (1ª y 2ª imagen). 3ª imagen Late Paradise. The Wellcome. 2007




  1. El desnudo, que en cierta manera es también el eje de los anteriores subgéneros, es una preocupación básica desde la segunda mitad de la década de los 80. Indaga sobre la forma de hacerlo más expresivo. Sus cuerpos representan todas las edades y, por supuesto, sin estereotipos idealizados. Son cuerpos reales. De este subgénero destacaría la serie "The Travel of Romance" (1994) y las series de los bañistas de todas las épocas.
  1. Desde los años 90 practica el retrato como género independiente. Sus retratados son amigos y gente corriente, en absoluto idealizada. Destaca de ellos la fuerza expresiva de sus rostros y los premeditados desarreglos compositivos y de luz. Tiene multitud de retratos individuales, de pareja y colectivos.
La familia Clemente, 2005




  1. Hay un subgénero que calificaría como de búsqueda en otras culturas. El inconformismo en que vive dentro de su sociedad le hace anhelar algo que no encuentra en Norteamérica. Inició esta categoría  su serie sobre la India (1989-90), tras un viaje que le dejó impactado. Roma (1996), con sus iglesias y museos, le dejó impactado y a ella dedicó otra serie. La más reciente, todavía exponiéndose en la Galería Mary Boone, es sobre una corrida goyesca en Ronda (2008-09). Nos detenemos en esta última porque es la que me parece más interesante. Sorprende la fuerza expresiva que ha sabido darle un neoyorkino a la tauromaquia: sus toros son recios y sus toreros dignos. En sus lienzos gigantes no hay nada más que la nobleza de la fiesta... ¡ah, sí!, la lucha entre el albero incandescente y las profundas sombras realzan el dramatismo.
Corrida goyesca en Ronda, 2008.




  • Técnica.
El artista era consciente  en sus primeros años de que no dominaba los rudimentos básicos de la pintura., Sus cuadros iniciales tenían mucha fuerza temática pero formalmente eran de estética  kistch. El pintor llegó a afirmar que debido a su mala formación en los centros artísticos se podía decir que estas obras eran casi autodidactas. En el cuadro que podemos ver debajo del año 1983, aunque todavía denota un desconocimiento de la entonación ya empieza a demostrar preocupaciones por la profundidad y el dibujo.

Bhirthday Boy, 1983.




  • Desde mediados de los 80 podemos ver características artístico-técnicas más constantes que aquí apuntamos sintetizadas.
  1. Sus figuras muestran un trazo más seguro, están mejor modeladas y proporcionadas. La pincelada es rápida y ancha, sin atender al detalle, pero sí buscando atrapar el gesto o el movimiento.
  2. La luz es uno de los elementos más significativos de su estilo. Utiliza contrastes violentos de luces. Hay figuras que hacen daño mirarlas por la sobreexposición al sol y otras que hay que hacer esfuerzos por sacarlas de la penumbra. En los retratos es donde este recurso es utilizado de forma más descarada para obtener la máxima expresividad a sus personajes. En el del novelista Edward Lawrence Doctorow, que tenemos debajo, se permite jugar a una especie de tenebrismo al inversa, dejando en sombra su rostro e iluminando potentemente el resto de su cuerpo.
Retrato de Edward Lawrence Doctorow, 2005.




  1. La sensación de profundidad y de volumen se consigue con luces y sombras extrañas, demasiado pronunciadas. La iluminación de las escenas se hace materialmente imposible con focos que provienen de direcciones opuestas. Aquí tiene mucho que ver el uso del collage fotográfico.
  2. Desprecia las composiciones equilibradas o previsibles. Sus cuadros son encuadres fotográficos donde se nos puede cruzar alguien por delante del objetivo o una figura puede aparecer cortada o desenfocada. El collage fotográfico destruye todo estudio compositivo o el calculo correcto de la proporcionalidad entre sus figura.
  3. No le interesan los fondos ni los paisajes. En retratos y escenas de interior encontramos paredes neutras o fondos oscuros. En los exteriores como las playas y el coso taurino escoge un punto de vista alto que fije a los personajes al suelo e impida desarrollar un paisaje. En la  obra que podemos ver debajo se pueden aplicar totalmente estos rasgos y otros ya apuntados.
The exchange, 2009.


  1. El formato es otro elemento importante en su obra desde el comienzo. En sus primeros cuadros pintó premeditadamente unas figuras que superaran el tamaño real, para que el espectador se retrotrajera inconscientemente a su infancia y se sintiera como un niño que contempla escenas de los mayores. A mediados de los 80 experimentó fragmentando las escenas, primero, creando dípticos y, luego, paneles separados que se superponían en diferentes ángulos pero que conformaban un todo. Hoy, sus gigantes continúan apabullando en una visión directa (ver toreros abajo).
Arriba. The life of pigeons, 1987.
Debajo. Fotografía de mujer mirando con detenimiento un cuadro de la serie Corrida en Ronda. 2008-09.






Pulsa aquí para continuar en el siguiente artículo sobre influencias y escultura de Fischl.
Pulsa aquí para ver la evolución del artista desde el 2010: "Art Fair" y "Late America"
Pulsa aquí si quieres ver más de su obra en su página web.
Pulsa aquí para ver a Fischl en una entrevista concedida en su taller de Long Island (Hamptons) en el que hace repaso de su vida y obra.

2 comentarios:

  1. Excelente. Gracias por la descripción de este artista y su obra.

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