martes, 30 de septiembre de 2014

EL BODEGÓN Y JUAN SÁNCHEZ COTÁN. ASCETISMO EN LA PINTURA BARROCA. COMENTARIO DE LA OBRA "BODEGÓN CON ZANAHORIA Y CARDO".

BODEGÓN CON ZANAHORIA Y CARDO




Ficha técnica.
Fray Juan Sánchez Cotán (Orgaz (Toledo), 1560 - Granada, 1627).
Óleo sobre lienzo. 62 x 82 cm.
Fechado entre 1603 y 1627. Probablemente de 1610.
Procede de la Cartuja de la Asunción, Granada. Actualmente en el Museo de Bellas Artes de Granada.

Temática. El bodegón ascético.

En el barroco los temas de bodegones y naturalezas muertas tuvieron gran predicamento.
Son sólo seis las naturalezas muertas acreditadas que se conservan de Sánchez Cotán. Es característico de ellas la representación de una serie de vegetales humildes, bien dibujados y con gran exactitud en la plasmación de sus pormenores, que se colocan en una ventana o fresquera. Sus objetos no son escogidos por su belleza per se, sino por su sencillez y por su significado de pobreza. Clave para entender el tema es saber que en 1603 ingresó en la orden de los cartujos. Esta orden se distinguía especialmente por su austeridad y la búsqueda de Dios a través del recogimiento interior, la soledad y el  silencio. Desde 1612 se trasladó a La Cartuja de Granada, donde vivió ascéticamente y  pintó hasta su muerte en 1627.

La imagen trasmite por tanto:
  • Austeridad. Los representados  no son exquisitos manjares y no tienen siquiera un  llamativo colorido. No importa que las zanahorias estén pasadas y ennegrecidas, porque son frutos de la tierra. Dios ha dado a los hombres estos alimentos no para su disfrute goloso, sino para permitirle la subsistencia. El huir de los placeres de la carne, la privación corporal, es una de las formas que tienen los cartujos de ofrecerse a Dios.
  • Soledad y silencio. La estantería medio vacía y la luz selectiva crean la sensación de no haber nada más  que los objetos y el vacío. Contemplándolos nos sumimos en la meditación interior, porque nada nos perturba, ni un ruido, ni una voz ,ni un movimiento.


Técnica artística.

Técnicamente hay que destacar cuatro recursos que utiliza Sánchez Cotán a la perfección.
  • La delicadeza en la plasmación de los detalles y de la calidad de los objetos. Escoge el tono justo y sobrio en las hortalizas. La penca de cardo va del blanco al rosado en una magistral graduación. La sensación de las distintas texturas también está perfectamnte conseguida.
  • Un sistema de iluminación tenebrista que le sirve para destacar los objetos con una fuerte luz, que da a los objetos casi un volumen escultórico. Hay que tener en cuenta que no conoció a Caravaggio y que incluso parte de sus bodegones los realizó antes que los primeros cuadros del maestro italiano que popularizaron esta técnica.
  • La composición en diagonal es sencilla, pero cuidadosamente estudiada. Los objetos y la luz llenan el triángulo formado en la esquina inferior derecha, dejando un enorme vacío negro en la mitad opuesta que compite en protagonismo con la parte figurativa. El contraste resulta impactante.
  • El juego de apariencia o trampantojos ("trompe l´oeil"), en el que las zanahorias, colocadas al borde del alféizar, parecen querer traspasar el plano pictórico e invadir el espacio del espectador. El bodegón se encuadra en un marco de ventana dibujado en perspectiva, que termina en un absoluto vacío: de nuevo el juego del engaño con el que contempla la obra. Las sombras de las hortalizas también contribuyen a este efecto.


Otros pintores españoles de bodegones del Barroco. Trascendencia de su obra.

La pintura barroca española dio otros pintores sublimes del bodegón. Algunos como Cotán, Juan van der Hamen y León y Francisco Palacios en el siglo XVII y Luis Meléndez en el XVIII desarrollaron gran parte de su carrera en torno a este género. Otros, en cambio, como Francisco de Zurbarán o Diego de Velázquez, sólo hicieron  incursiones en el género o  manifestaron en sus cuadros un gusto especial por  realizar objetos de gran calidad en sus obras.

Juan van der Hamen y León. Cajitas de dulces y objetos de cocina. 1621.



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