domingo, 28 de septiembre de 2014

ARQUITECTURA ROMANA. OBRAS DE INGENIERÍA: CALZADAS, PUENTES, PUERTOS...

Nos admiramos hoy en día frente a obras monumentales del mundo romano como El Coliseo o el Panteón, pero junto a ellas también hay que poner en plano de igualdad por su perfección y durabilidad otras obras que levantaron los romanos, como son las obras de ingeniería. Éstas son, tal vez, las aportaciones más importantes que realizaron al progreso de la civilización.



Las obras de ingeniería civil son expresión simbólica del poder de la cultura que las produjo. Muestran un conocimiento científico y técnico no superado hasta el siglo XVIII y una conjunción entre el valor estético y funcional sólo comparable al alcanzado a partir del siglo XX.


INFRAESTRUCTURAS VIARIAS

Factor fundamental para la gobernabilidad del Imperio fue la existencia y creación de unas vías de comunicación rápidas y seguras que permitieran el desplazamiento de las legiones a donde fueran necesarias y que a la vez fueran rutas activas de comercio entre las ciudades. Aunque el transporte terrestre nos ha dejado notables obras de ingeniería, también fueron notables los esfuerzos por conectar el imperio a través de sus mares.

Las calzadas romanas.
La red de calzadas era el agente vertebrador del interior del Imperio y el que conectaba con los lugares más remotos. No es mi propósito describir la red de caminos, sino tan sólo aludir a su importancia y a algunos elementos de su magistral construcción que durante siglos fueron las vías de toda Europa.



Ya en el siglo I d. C. el agrimensor Siculus Flacus dividía las calzadas en tres categorías:
- Las viae publicae civiles o militares, red principal del Imperio, que eran construidas por el Estado o por el ejército, pero que las ciudades y los propietarios de las zonas atravesadas por estas vía debían mantener. Su ancho era entre los 6 y los 12 metros. En España tenían esta consideración estratégica la Via Augusta o Hercúlea, que enlazaba Gades (Cádiz) con Roma (ver Vasos de Vicarello) y la Via de la Plata, que cruzaba de Norte a Sur entre Emerita Asturicam (Astorga) e Hispalis (Sevilla).
- Las viae vecinalis o actus, caminos de carácter regional que constituían la mayor parte de la red . Partían de las vía públicas y enlazaban poblaciones menores, eran financiadas por las poblaciones directamente beneficiadas. Su ancho estaba en torno a los 4 metros.
- Las viae privatae, cuando las realizaban terratenientes en el interior de sus posesiones agrarias par enlazar con las vías vecinales o públicas. Su ancho entre los 2,5 y 4 metros.
La construcción de una calzada necesitaba de estudios previos valorando las dificultades topográficas de los itinerarios y las condiciones climáticas y del terreno. Se prefería trazados por cotas altas para evitar las inundaciones, uno de los motivos que más daños provocaban en la obra.



Las técnicas empleadas en la construcción dependían de su importancia y de la naturaleza del terreno. Se podía excavar una zanja de hasta 1 metro de profundidad en donde se iba disponiendo distintas capas de piedra que servían para la mejor cimentación, impermeabilización y drenaje. La capa de rodadura estaba constituida unas veces por cantos rodados compactados o zahorra (glarea stratae) y otras por gruesas losas (sílice stratae). Cuando la vía era de poca importancia sólo era de tierra más o menos compactada (terrenae).
Los caminos estaban señalizados por miliarios y si la vía era importante tenían cómodas posadas o mansiones donde comer o albergarse para pasar la noche.


Los puentes.

Estas vías necesitaban atravesar montañas y pasar sobre grandes ríos, construyéndose para ello puentes, fijos y estables. Algunos de los puentes romanos siguen en funcionamiento hoy en día tal y como fueron originalmente, aunque no son todos los que se dicen porque pasan erróneamente por romanos muchos que lo son de la Edad Media.
El éxito de estos puentes está en su cimentación y en las magníficas bóvedas de cantería y de hormigón construidas con cimbras de madera.



En España posiblemente estemos ante los puentes más espectaculares que quedan del mundo romano.
- El de Alcántara, construido ente el 105 y 106 d. C. por el ingeniero Cayo Iulio Lacer está compuesto por seis arcos que salvan una distancia de 214 metros sobre el río Tajo (Tagus)y que se elevan sobre 48 metros de altura. Los arcos centrales tiene 28 metros de luz y los pilares más gruesos tienen 12 metros. La fábrica es de granito almohadillado.

Puente de Alcántara.




- Los de Córdoba (Corduba) sobre el Guadalquivir (Betis)y de Mérida (Emerita Augusta) sobre el Guadiana (Anas), que servían para acceder a estas dos capitales provinciales. Los dos fueron construidos en época de Augusto y eran pasos necesarios de la Via Augusta y la Via de la Plata respectivamente. El segundo es un largísimo puente de 60 arcos (792 mts. de longitud), del que quedan sólo 10 de los originales, con una luz entre los 6,5 y 10 metros.

Puente de Mérida.



Los puertos y faros.

Un Imperio con el mar Mediterráneo como nexo de unión, necesariamente tenía que poner gran importancia en hacer de sus comunicaciones y transportes algo fácil y seguro. Sin embargo, este capitulo de la ingeniería es menos conocido.
Poniendo como ejemplo la ciudad de Roma, se sabe que dependía de las importaciones marítimas para su supervivencia. Durante siglos la ciudad se bastó con el puerto fluvial del Tiber junto al Aventino. Además de los muelles existían numerosos dependencias entre las que sobresalía el Porticus Aemilia, gran espacio abovedado de 487 por 90 metros, donde se almacenaban los productos descargados.

Puerto fluvial en el Aventino. Detrás de los muelles el Porticus Aemilia.



Desde el siglo I a. C se hizo evidente que el recinto se hacía pequeño, por lo que se tuvo que construir en la desembocadura del río, en Ostia, otro que cumpliese las funciones de gran dársena. En el siglo siguiente aún hubo de construirse otras dos grandes dársenas. La primera, de tiempo de Claudio, tenía diques de resguardo de de 800 m. de longitud y 15 de ancho que cerraban una dársena de 65 hectáreas. La segunda, llamada de Trajano, fue construida a partir del año 62 d. C., con forma hexagonal con lados de 358 m que delimitaban una espacio de 33 ha. Se comunicaba con la primera (el puerto de Claudio) por un canal interior.


De igual manera debieron ser construcciones muy importantes los puertos de El Pireo (Atenas), Cartago, Alejandría o Constantinopla, ya a partir del siglo IV . C. En España los restos arqueológicos no son reseñables, aunque conservamos uno de los faros de ayuda a la navegación más antiguo, el conocido como La torre de Hércules en La Coruña, posiblemente del siglo II d. C.. Una estructura granítica que actualmente se encuentra recubierta por la reforma hecha en ella en el siglo XVIII.

Faro de Brigantium. Torre de Hércules, La Coruña.




INFRAESTRUCTURAS HIDRÁULICAS

Para abastecer de agua potable a las ciudades durante todas las épocas del año los romanos construyeron distintos edificios hidráulicos de los que el más llamativo fue el acueducto exento. Pero que no fue el único, ya que se necesitaban presas para captar las aguas; acueductos o conducciones subterráneas para acercarla hasta el lugar de consumo; castillos distribuidores y decantadores de impurezas; y depósitos, cisternas o aljibes de almacenaje.


Las presas o pantanos.

Las ciudades necesitaban gran cantidad de agua, no tanto para sus vecinos en sus domicilios, sino para las termas públicas y fuentes de abastecimiento. La captación de esas aguas se hacía a veces en puntos bastante lejanos, en manantiales o en lugares donde las condiciones del terreno permitían embalsar grandes cantidades de agua con una construcción llamada pantano.

Embalse de Proserpina, Mérida. Sección.



En España conservamos algunos de época romana como los dos que suministraban aguas a Emerita Agusta, el pantano de Proserpina y de Cornalvo. El primero tiene un dique de 425 m. de longitud y 20 m. de altura. Su fábrica tiene una estructura central de hormigón, revestida de sillares almohadillados de granito, sillarejo o mampostería según la zona, y con un espaldón de tierra en su lado exterior delimitado por un muro de contención. También tiene contrafuertes interiores y exteriores.

Los acueductos.

Eran los canales que conducían el agua a las ciudades. Requerían de profundos estudios de nivelación del terreno para asegurar una pendiente constante que llevara el agua y de obras costosas de oradamiento de montes, pozos de mantenimiento y arquerías superpuestas que salvaran valles.
La ciudad de Roma tuvo hasta diez acueductos principales. El primero, el Aqua Apia, y data del año 312 a. C. Pero la construcción más espectacular era la del Aqua Claudia (2º mitad del siglo I d. C.) que cruzaba los valles entre el Palatino y el Celio con altísimas arquerías, para dar agua a los palacios imperiales.

Aqua Claudia. entre el Celio y el Palatino. Hoy en día.



Un acueducto muy espectacular en la Galia es Pont du Gard, que tenía la doble función de conducir las aguas y servir de puente para llegar a la ciudad de Nimes.
De los 15 km de recorrido del famoso acueducto de Segovia (finales del s. I d. C.), los 14 primeros van sobre muros o subterráneo, la conducción elevada, conocida en todo el mundo, sólo es su tramo final. Éste está compuesto de 166 arcos de medio punto -68 sencillos y 44 dobles superpuestos-, y su longitud total es de 638 m. Se eleva hasta alcanzar aproximadamente los 30 metros. Está construido con sillares de granito labrados toscamente y colocados en seco, esto es a hueso, en un número aproximado de 25.000. El ático es de mampostería (opus incertum), y en su interior se encuentra el canal (specus), impermeabilizado con opus signinum.

Acueducto de Segovia.



Otros acueductos en España de gran espectacularidad son los de los Milagros en Mérida o el de Ferreres en Tarragona.

Pozos y cisternas

En muchos lugares la captación de las aguas se realizaba de forma más sencilla, sin necesidad de recurrir a costosísimas construcciones. Los pozos y cisternas que recogía el agua de lluvia eran recursos utilizados para el consumo de particulares.

Cloacas y evacuación de aguas.

También se hicieron grandes trabajos para desecar zonas encharcadas o para desalojar las aguas de lluvia de las ciudades. Destaca La Cloaca Máxima, alcantarillado realizado en Roma por Tarquinio que permitieron desecar zonas donde luego se construyeron el Foro republicano y el Foro Boario.

Cloaca Máxima. Roma.



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